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Todos los productos (televisores, cepillos de dientes, zapatos, etc.) tienen un ciclo de via, es decir, nacen cuando obtenemos los materiales y les damos la forma del producto; crecen, cuando les damos un uso; y mueren cuando nos deshacemos de ellos y ya nadie más los usará.

Para muchos usuarios los objetos cobran vida desde el momento en el que pagan por este, cuando lo llevan a casa y le dan uso, hasta que se deshacen de estos y se los lleva el camión de basura. Pero en realidad los objetos tienen un ciclo de vida muy extenso, más allá del que imaginamos.

 

  1. Desde el proceso de extracción de los materiales o materias primas empieza la vida de cada objeto. Los materiales se extraen y deben transportarse hasta la fábrica, en esta ocurre el proceso de transformación de materias, una transformación que requerirá energía, recursos, insumos y generará residuos. Hasta ahí van apenas dos etapas del ciclo de vida y ya se han generado varias veces emisiones, desechos, consumos energéticos.
2. Empaques, etiquetas, la bolsa dónde llevas tu producto también son parte del ciclo, y lo que hacemos con todo esto cuando desempacamos y empezamos a usar nuestra adquisición. Tengamos en cuenta que si el objeto requiere algún tipo de energía para funcionar y dependiendo de la fuente de energía que usemos también existirá un impacto ambiental; en el caso de los electrodomésticos uno de los que más energía consume es la nevera. Nuestra nevera Servel no se conecta a la red eléctrica es por eso que su disminuye considerablemente las emisiones de carbono a la atmósfera.

 

3. Por último, una de las etapas más críticas y en la que la mayoría prefiere olvidarse de los objetos, es la disposición final. En esta disposición final los objetos pueden tener diferentes procesos, el reciclaje, el re-uso o será destinado a un depósito de basuras; dependerá del tratamiento que le demos y también de la responsabilidad que asuma el productor sobre lo que fabrica.

Todo esto que hemos mencionado son los procesos de vida de los productos, la mayoría de ellos con un ciclo de vida abierto, es decir que no se recuperan los recursos invertidos en el objeto después de disposición final. Atendiendo a esto surge una propuesta llamada economía circular, de la cual hablaremos más adelante.

 

En Dinnova creemos en el diseño responsable, por eso con Servel no sólo nos preocupamos que este funcione sin conexiones eléctricas, también pensamos en todas las etapas previas y posteriores en su ciclo de vida. Por eso logramos obtener el aval del Climate Forecast Impact, una de las herramientas desarrolladas por Climate-Kic para ayudar a los emprendimientos a disminuir su impacto a lo largo del ciclo de vida de sus productos.

En nuestro caso recibimos una calificación verde, positiva en medio de las limitaciones. El modelo de negocio y producción tienen como fin reducir desperdicios, por ejemplo usaremos material proveniente de la caña de azúcar, que además de ser completamente reciclable capturará CO2 durante su cultivo. En su uso, también, se lograrán disminuir los plásticos de embalaje de alimentos y bebidas, ya que los módulos de Servel servirán para transportar estos productos para consumo final. Por otro lado como decía anteriormente, casi en su totalidad se puede reciclar, hasta el refrigerante se puede capturar y ser reutilizado.

Si todos tuviéramos más conciencia de dónde provienen y para dónde van los productos que usamos, si los fabricantes y comerciantes se hicieran más responsables de cada cosa en la que pueden mejorar para disminuir su impacto, y trabajaramos más en la economía circular; probablemente aumentaríamos los números verdes y podríamos salvar más árboles, mitigar el impacto de viajes auto o en avión, en general lograríamos entre todos disminuir considerablemente nuestro impacto en el ambiente.
Anímate a ser parte del cambio y genera ideas que promuevan un mejor futuro para todos y todas.